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Después fueron muchos los que continuaron con el estudio y práctica de esta técnica.
Las obras del doctor alemán Thiel fueron traducidas al inglés, presentando la iridología de una manera lógica y comprensible.
Podríamos destacar a Bernard Jensen, iridólogo y doctor en Quiropraxia, como el autor americano que más publicaciones ha sacado.
Además, siguió aportando datos a la cartografía que ya existía y dio un enfoque básicamente práctico en el diagnóstico del iris.
Introdujo cámaras ultramodernas, vídeo e informática como práctica habitual en su consulta.
Hoy ya retirado de la práctica clínica, Jensen dirige seminarios y cursos por todo el mundo.
Dentro de los iridólogos franceses, resaltaríamos el trabajo de Gilbert Jausas y el profesor René J. Bourdiol, que desarrollaron una carta iridológica distinta de la tradicional, y dieron un enfoque científico a sus teorías.
En España, hasta 1920 no se publicaría la primera obra, del autor Juan Ángel Bidaurrázaga, oftalmólogo bilbaíno.
Posteriormente, el doctor Ferrándiz y el doctor Adrian van der Putt también escribirían sus propias obras.
Fundamentos Científicos
La conexión del iris con estructuras superiores del cerebro, mediante las cuales se transmite información del estado de los órganos del cuerpo, tiene distintas hipótesis.
Una de ellas sostiene que el iris embriológicamente procede del mismo tejido que las estructuras cerebrales (tálamo óptico), con la que mantiene importantes conexiones nerviosas.
El tálamo es el centro de coordinación del cerebro que recoge información sensitiva de todo el cuerpo.
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