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El organismo manda información a distintas partes del cuerpo, y en algunas de ellas se puede actuar sobre los órganos afectados, como si fuese un mecanismo de retroalimentación. Gracias a este efecto existen las terapias reflejas (lengua, pies, manos, orejas, iris, fosas nasales, etc), algunas de las cuales se explican a continuación.
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