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parto natural
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Osteopatía , embarazo y parto natural

El embarazo y el parto es un proceso natural, propio de la naturaleza de la mujer, fruto de millones de años de evolución y para el cual la fisiología humana está perfectamente adaptada.

Así pues, la definición de parto natural no tiene mucho sentido, si no es , en pro de los derechos a recuperar por parte de los padres, todo su protagonismo, a devolver a la mujer la dignidad de este bello proceso sexual, que es el parto, y sobretodo, a recuperar la confianza en la Naturaleza, que ha dotado a la mujer de todo un arsenal hormonal, estructural y emocional para afrontar el parto con total seguridad.

Así pues, hablar de parto natural, en nuestros días, significa no una redundancia, sino una alternativa, realmente marginal en la actualidad, a los protocolos establecidos en la Obstetricia Moderna, y sobretodo en la practicada en España. Parto Natural, significa, en nuestros días una elección poco entendida aún por nuestra sociedad y menos por una gran parte del colectivo médico.

Pero cuando dirigimos las miradas a países como Inglaterra, Holanda, Suecia, o a las mujeres  que en España han optado por el parto en casa (tal y como fueron paridas muchas de nuestras abuelas y madres) o en centros alternativos, con total satisfacción y éxito, se nos plantea el enorme dilema, del porqué este tipo de partos no forman parte, no de una alternativa, sino de un proceso lógico y moderno de evolución de la Medicina de nuestros días. El parto no es una enfermedad, es un proceso, físico, emocional y espiritual. El parto es tal vez, el primer gran conflicto al que la humanidad se enfrenta. Todo ser humano lleva en su interior la huella de este acto. Todo ser humano tiene derecho a ser respetado desde el primer día de su nacimiento. Hablar de nuestro crecimiento emocional y espiritual, debe pasar por hablar de nuestra llegada al mundo.

         
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¿Cómo colabora el osteópata en el embarazo de la mujer?

Durante el embarazo, la Osteopatía en la madre estaría indicada  para el dolor inguinal que produce la dilatación de la sínfisis púbica; para la sobrecarga de la espalda con el peso excesivo que cambia el centro de gravedad de la madre, las lumbalgias y ciatalgias clásicas del embarazo pueden ser tratadas por el osteópata, el malestar y los vértigos de los primeros meses; la mala circulación, los calambres, la tensión muscular, etc.

Todo el sistema visceral de la madre tiene que adaptarse al incipiente aumento de tamaño del feto, el osteópata ayuda al cuerpo de la madre a integrar  su nuevo estado.

Pero sobretodo, la Osteopatía ayuda a la madre a optimizar los recursos fisiológicos de los que dispone para colaborar con la preparación de un parto más “fluido”.
Se trabaja en profundidad su capacidad respiratoria, el diafragma como eje importante de las cadenas musculares relacionadas con periné, la pelvis y el sacro y su capacidad elástica, el sistema nervioso y los plexos lumbosacros, el cráneo y su función no solo neuroendocrina, sino también su relación a nivel fascial y el origen de formación y bombeo del líquido cefalorraquídeo, importante en diferentes procesos fisiológicos en el embarazo.

Por otro lado, existe una aportación muy interesante, y poco valorada por la medicina convencional. La Osteopatía en el embarazo ayuda al feto a través de la madre, normalizando el sistema nervioso autónomo, liberando de estrés y sobretodo ayudando a vivir con una mejor integración emocional el cambio profundo que supone en la psique de una mujer el proceso de gestación. Ser padres es un proceso evolutivo físico y emocional. La Medicina Moderna, con ramas como la Psiconeuroinmunología conoce bien las repercusiones de estados emocionales en las funciones endocrinas, y en el caso del embarazo, las conexiones entre los estímulos que recibe la madre, como los integra, y como esas emociones son recibidas por el feto. Sabemos como, por ejemplo, el miedo o los miedos de la madre pueden ser “heredados” por el feto.

El concepto de herencia genética y todo su campo de actuación, toma una nueva dimensión en el estudio de estas nuevas corrientes médicas, pero sobretodo en la concepción y práctica clínica de los especialistas en terapia holística.
La Osteopatía ayuda mediante sus técnicas más sutiles y profundas a equilibrar estos estados, y ayudar al feto a integrar los estímulos que recibe del exterior y de los propios padres.

 
         
 

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Pero ¿por qué un bebé puede tener problemas en su estructura tan pronto como viene al mundo?

A veces la causa se encuentra en el periodo intrauterino. La pelvis de la mujer es anatómicamente distinta a la del hombre (más ancha y extensa, menos alta, con un estrecho superior más ancho), diseñada para facilitar los procesos de  gestación y parto.

Además, durante los nueve meses de gestación, el cuerpo de la madre se adapta al crecimiento del bebé, y éste debe hacerlo también con el espacio reducido del que dispone en el útero. Pero además es necesario que el sacro, el cóccix, los iliacos y vértebras lumbares de la madre cumplan una perfecta movilidad; y que los músculos y ligamentos de la pelvis estén flexibles y relajados. Una asimetría a este nivel puede perjudicar al cráneo del niño, ya que en la última etapa del embarazo, la cabeza del niño descansa sobre la pelvis materna.

En el momento del parto, sacro, cóccix e iliacos efectúan movimientos para facilitar la salida del feto. Si estos no están equilibrados, y los ligamentos que los unen no están elásticos, se producirán dolores adicionales que pueden añadir tensión en el parto.

Además, el suministro arterial, venoso y nervioso del niño durante el embarazo, lo asumen los sistemas vasculares y las vías de conducción que se distribuyen a la altura de las vértebras lumbares inferiores y del sacro de la madre. Si estas áreas presentan trastornos funcionales, pueden perjudicar el desarrollo del bebé.

 
         
 

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¿Qué es el parto natural?

Debemos contar con que la postura moderna en el parto no favorece a la gravedad, ¡somos la única especie que lo hace en horizontal! (Y no por evolución natural.) Esto obliga a traccionar de la cabeza del bebé. Si se hace en exceso, puede crear una tensión reactiva del mediastino o una compresión en la base craneal. A veces, el Nervio Glosofaríngeo, encargado de la acción motora en la musculatura faríngea, queda comprimido, con lo que el niño no puede succionar el pecho.

Son muchos los motivos por los que los osteópatas recomendamos el parto natural, en una posición más fisiológica, con unas condiciones más humanas y cálidas para la madre y el niño, en piscinas de agua caliente y con la figura de la matrona como especialista en el parto y del médico obstetra como especialista médico en la solución de eventuales conflictos.

El parto en casa, o en centros especializados de Parto Natural, es devolver a los padres todo su protagonismo, recuperar nuestra mirada a la Naturalerza sabia y poderosa, darle dignidad al proceso sexual que significa el parto.
El parto por si mismo, como acto fisiológico, no necesita de cesáreas, fórceps, oxitocina, epidural, etc. Es un proceso natural, propio de la naturaleza de la mujer, fruto de millones de años de evolución y para el cual la fisiología humana está perfectamente adaptada. Sólo en los casos en los que realmente existan complicaciones debería utilizarse estos sistemas, evidentemente en pro de la salud de la mujer y el niño, pero solo como medida realmente necesaria, y en todo caso, y por encima de todo, los padres tienen el derecho de acceder a información objetiva y precisa y poder elegir qué tipo de parto quieren para su hija o hijo.
 
Se sabe, que los estímulos sexuales en la mujer, empiezan a nivel cerebral. ¿Cómo es posible, entender la importancia del estado mental y emocional de la mujer para unas relaciones sexuales satisfactorias, y sin embargo obviar, la necesidad y primordialidad de unas condiciones emocionales favorables en el proceso del parto?
¿Cómo es posible pensar que una mujer puede dilatar óptimamente, cuando siente invadida su intimidad, su dignidad y su integridad? Los protocolos rígidos, fríos, agresivos, y poco respetuosos con la fisiología de la mujer, no son la mejor opción, para un parto seguro. Y un parto seguro, no pasa solo por la llegada del niño al mundo, sino por el óptimo estado emocional del bebé, que no se le separe de su madre solo nacer, que sienta el calor de los padres, que no se le inyecte ni medique por protocolo, etc. Un parto seguro para la madre, es que no sea víctima de intervenciones quirúrgicas no imperativas, que se respete su tiempo, que pueda estar con el bebé desde el primer momento, etc.

El parto es un proceso maravilloso, para el cual la madre está totalmente preparada, y que la desnaturalización del mismo y el exceso de “humanización” es en muchos casos, una causa de dificultades en el proceso.
Deseamos qué la libre elección, entre un parto natural y otro medicalizado sea realmente una opción de libertad, y no una imposición social, médica y cultural.

Hay que volver a confiar en la naturaleza humana. Parir no es una enfermedad.

 

 
 
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