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Osteopatía en el embarazo

Hay que volver a confiar en la naturaleza humana. Parir no es una enfermedad.

¿Cómo colabora el osteópata en el embarazo de la mujer?

Durante el embarazo, la Osteopatía en la madre estaría indicada  para el dolor inguinal que produce la dilatación de la sínfisis púbica; para la sobrecarga de la espalda con el peso excesivo que cambia el centro de gravedad de la madre, las lumbalgias y ciatalgias clásicas del embarazo pueden ser tratadas por el osteópata, el malestar y los vértigos de los primeros meses; la mala circulación, los calambres, la tensión muscular, etc.

Todo el sistema visceral de la madre tiene que adaptarse al incipiente aumento de tamaño del feto, el osteópata ayuda al cuerpo de la madre a integrar  su nuevo estado.

Pero sobretodo, la Osteopatía ayuda a la madre a optimizar los recursos fisiológicos de los que dispone para colaborar con la preparación de un parto más “fluido”.
Se trabaja en profundidad su capacidad respiratoria, el diafragma como eje importante de las cadenas musculares relacionadas con periné, la pelvis y el sacro y su capacidad elástica, el sistema nervioso y los plexos lumbosacros, el cráneo y su función no solo neuroendocrina, sino también su relación a nivel fascial y el origen de formación y bombeo del líquido cefalorraquídeo, importante en diferentes procesos fisiológicos en el embarazo.

Por otro lado, existe una aportación muy interesante, y poco valorada por la medicina convencional. La Osteopatía en el embarazo ayuda al feto a través de la madre, normalizando el sistema nervioso autónomo, liberando de estrés y sobretodo ayudando a vivir con una mejor integración emocional el cambio profundo que supone en la psique de una mujer el proceso de gestación. Ser padres es un proceso evolutivo físico y emocional. La Medicina Moderna, con ramas como la Psiconeuroinmunología conoce bien las repercusiones de estados emocionales en las funciones endocrinas, y en el caso del embarazo, las conexiones entre los estímulos que recibe la madre, como los integra, y como esas emociones son recibidas por el feto. Sabemos como, por ejemplo, el miedo o los miedos de la madre pueden ser “heredados” por el feto.

El concepto de herencia genética y todo su campo de actuación, toma una nueva dimensión en el estudio de estas nuevas corrientes médicas, pero sobretodo en la concepción y práctica clínica de los especialistas en terapia holística.
La Osteopatía ayuda mediante sus técnicas más sutiles y profundas a equilibrar estos estados, y ayudar al feto a integrar los estímulos que recibe del exterior y de los propios padres.



Pero ¿por qué un bebé puede tener problemas en su estructura tan pronto como viene al mundo?

A veces la causa se encuentra en el periodo intrauterino. La pelvis de la mujer es anatómicamente distinta a la del hombre (más ancha y extensa, menos alta, con un estrecho superior más ancho), diseñada para facilitar los procesos de  gestación y parto.

Además, durante los nueve meses de gestación, el cuerpo de la madre se adapta al crecimiento del bebé, y éste debe hacerlo también con el espacio reducido del que dispone en el útero. Pero además es necesario que el sacro, el cóccix, los iliacos y vértebras lumbares de la madre cumplan una perfecta movilidad; y que los músculos y ligamentos de la pelvis estén flexibles y relajados. Una asimetría a este nivel puede perjudicar al cráneo del niño, ya que en la última etapa del embarazo, la cabeza del niño descansa sobre la pelvis materna.

En el momento del parto, sacro, cóccix e iliacos efectúan movimientos para facilitar la salida del feto. Si estos no están equilibrados, y los ligamentos que los unen no están elásticos, se producirán dolores adicionales que pueden añadir tensión en el parto.

Además, el suministro arterial, venoso y nervioso del niño durante el embarazo, lo asumen los sistemas vasculares y las vías de conducción que se distribuyen a la altura de las vértebras lumbares inferiores y del sacro de la madre. Si estas áreas presentan trastornos funcionales, pueden perjudicar el desarrollo del bebé.