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| William Garner Sutherland |
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Osteopatía Craneosacral
El cráneo tiene su propio movimiento, a través de las suturas de los huesos que lo conforman. Estos movimientos son de muy poca amplitud, pero no por ello menos importantes en la fisiología humana. Se suceden a un ritmo regular de dos tiempos, debido a la fluctuación de líquido cefaloraquídeo dentro de las meninges que rodean al cerebro y a la médula espinal. Si este ritmo se altera, dará lugar a estados patológicos que influencian al resto del cuerpo. El osteópata, con sus entrenadas manos, puede por medio del tacto, “escuchar” este movimiento, percibir las alteraciones y realizar las correcciones necesarias.
El padre de estos descubrimientos dentro de la Osteopatía fue William Garner Sutherland. |
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Principios Cráneo sacros
1er principio. Movimiento óseo craneal.
Las suturas permiten un mínimo deslizamiento en fases de expansión y retracción debido a las tensiones de las membranas craneales en la fluctuación del líquido cefalorraquídeo originado en los plexos coroideos. Las suturas separan a los huesos mediante una membrana sutural. Este movimiento se ve coadyuvado por la movilidad intrínseca del cerebro, la denominada motilidad visceral, por el sistema cardiorespiratorio, por los sistemas de drenaje vascular cerebral, por la acción de bombeo del diafragma, que permiten que el cráneo experimente con un ritmo cíclico( MRP), movimiento en los huesos craneales, y por difusión del LCR, a través del sistema nervioso periférico, respiratorio primario en todo el cuerpo. Este movimiento aunque sutil, ha sido demostrado experimentalmente por los investigadores, a través de diferentes sistemas de sensores en las suturas craneales. |
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2º principio. Movimiento cráneo-sacro.
Movimiento cráneo-sacro, relacionado por la duramadre espinal que por tensión e inserción recíproca da movimiento al pivote esfenobasilar y al sacro entre los ilíacos. Al ser esta membrana, inextensible, y al provocar el movimiento craneal una flexión del occipital, este, por sinergia tira de las inserciones de la duramadre en sacro, a nivel de S1-S2. Así cráneo y sacro se mueven al unísono, según este ritmo llamado MRP. Las restricciones o alteraciones en este movimiento craneal repercutirán en sacro y por tanto en toda la cintura pélvica. Por el contrario, también las alteraciones de la cintura pélvica, pueden repercutir en cráneo. Pero aún podemos ir más allá, puesto que no hay solución de continuidad a nivel fascial, que todas las fascias del cuerpo forman una sola, también desde el sistema estructural periférico, o desde el visceral, pueden haber repercusiones en el movimiento cráneo-sacro. |
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| Técnica inductiva de Becker para la normalización. De C1 a través del reequilíbrio fascial. Técnica de escucha fascial. |
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3er principio. El MRP (Movimiento Respiratorio Primario).
Se da al principio de nuestra vida y se mantiene aproximadamente 15 minutos después de la muerte clínica, tal y como se demostró en la década de los 70 y 80 mediante evaluaciones científicas. Consta de la fase de flexión o expansión y de la fase de extensión o retracción, a un ritmo de 6-12 ciclos por minuto, es decir unos tres segundos por cada fase. Es un ritmo constante, independiente del respiratorio y disociado del ritmo cardíaco y de su actividad. Solo se ve alterado por ciertos componentes fisiológicos.
El MRP se percibe en todo el cuerpo, no solo en el cráneo, afectando a linfa, sistema tisular y membranoso.
El MRP es un sistema de diagnóstico y tratamiento corporal altamente eficaz y profundo, ya que trabaja dentro de la propia frecuencia del paciente, y da libertad a todo el sistema fascial.
En los últimos años de vida , Sutherland, con la ayuda de algunos de sus colaboradores, como por ejemplo Jealous, y posteriormente otros osteópatas como Becker, detectaron otras fases expansivas y retractivas, con otro ritmo diferente al del MRP, más lento, que parece, se atribuyen a procesos en relación con la propia energía vital del individuo. La Biodinámica Craneal, trabaja en estas amplitudes, el denominado trabajo de las mareas, para sintonizar a niveles profundos con la persona.
Por otro lado, son diversas las técnicas que escuchan diferentes ritmos en movimiento de estructuras o en la percepción y valoración de los denominados pulsos terapéuticos.
La pulsología en Medicina Tradicional China, la Terapia de Polaridad, el Rack de Nogier en Auriculomedicina, el equilibrado del pulso terapéutico en Kinesiología, etc.
Así pues el osteópata aprende a percibir este sutil pero a la vez profundo movimiento, mediante el desarrollo de su tacto, como un músico que es capaz de tocar sin pensar, el osteópata detecta las restricciones del movimiento y es capaz, mediante técnicas suaves donde la conexión con la persona es vital, de restaurar la fisiología que los tejidos necesitan para estar en salud. La sutileza de esta técnica, más allá de la fisiología, pasa por lo que Becker decía “Solo los tejidos saben”. Una vez el conocimiento está integrado, hay que dejarlo a un lado, para conseguir conectar con el estado vibracional del paciente, dejar que las correcciones sean efectuadas por la tendencia innata que los tejidos tienen a recobrar su equilibrio. El osteópata solo es un ser en escucha, un vehículo potenciador de las capacidades naturales del cuerpo.
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